VI

Hagamos de cuenta que no existió ese momento. Que ese cigarrillo nunca se encendió y podamos decir que fue una atrevida hipótesis. Apostemos por un momento que mis lágrimas pudieron ser empleadas por un sol que moría y no un corazón que se partía. Si guardaras un precinto de seguridad en el que sabes que el mundo cambiará y quieres deshacer los cambios. Yo haría eso. Te dijera mil veces te amo si tan sólo pudiera besarte una vez más. A una lágrima de distancia ya eso no puede ser posible y solo silencios ondean en un viento de un presente obstinado. Adiós, y me guardo en el bolsillo tus ojos. Para bien y mal. No perdono y No olvido.